Pues la historia de que apoyo a las mascotas callejeras empezó hace 4 años aproximadamente, un Junio 9 de 2003. Acababa de volver del primer dia en mi nuevo trabajo en la agencia de mercadotecnia y la universidad cuando un gato maullaba bajo el carro de mi hermana. Los maullidos eran tales que se dejaba entender la terrible hambre de aquel gato. Despues de un tiempo de ver que no estaba herido, fui a mi casa y abrí el refri. Lo único que tenia era un trozo de chorizo, así que lo tome, lo pique, lo puse en un toper de esos de donde viene la crema y se lo lleve al gato.
El gato olisqueó y lo rechazo, no era de su agrado. Toda la vida tuve gatos, así que sabía esas atitudes tan "especiales" hacia la comida, y es que si a un gato no le agrada lo que le ofreces de comer puede literalmente morirse de hambre.
Volví a mi refrigerador y despues de revolver un poco encontre las últimas dos rebanas de jamon (de pechega de pavo). Las pique, las puse en el recipiente y se las llevé... El gato olisqueó y con el mismo gesto de "tengo mucha hambre, pero no me comeré eso".
Por reflejo hablé seriamente con el y le dije: "Mira, si tendras hambre... si no te comes lo siguiente no me vas a hacer ir a comprar wiskas".
Esta vez fui a la alacena y en los enlatados vi dos opciones, la primera eran unas sardinas, la segunda era una lata de atun en agua (no comemos atun en aceite). Toma la lata, la abrí (lata abre facil) y la dejé frente al gato. Oliskeo, me volteo a ver y con un gesto de gracias en sus ojos comenzó a comer.
Mientras comía lo acaricié y revisé mejor para ver que no estuviera herido. Era un gato de aprox, 2 o 3 años. Recien castrado, con las patitas todavía rosadas, por lo que deduje que era un gato casero, posiblemente de un departamento con alfombra (chequen al Sherlok).


